No nos hemos vuelto locos, el título es real, llevamos tiempo sin escribir por el blog, pero la ocasión lo merece, el pasado mes de enero nos comunicaron la existencia de unos documentos en venta en un portal web de colecciones y antigüedades que podrían interesar al Archivo,  y nada más lejos de la realidad, lo comprobamos y sí, leímos bien grande Ornos (cuando se podía escribir sin H y no era motivo de tirón de orejas del maestro) año de 1841… Y sí, eran los mozos del alistamiento de ese año, siendo Don Manuel el párroco y Don Cristóbal Ruiz, el alcalde se alistaron 13 mozos de entre 18 y 24 años para el servicio obligatorio en el Ejército o como hasta ahora hemos conocido popularmente como la MILI y que desapareció con el nuevo Milenio.

Dos pliegos, cuatro páginas, conforman la parte del expediente de Quintas de ese año que ya forma parte del Archivo Municipal de Hornos, completando una serie documental con algunas lagunas y que arranca en el siglo XVII en esta ciudad.

El reclutamiento de mozos o el proceso de “quintar” en los reemplazos militares se remonta a la Edad Media, cuando se establecían cupos por cada localidad para cubrir las huestes de Señores o Reales, y era el Alcalde el encargado de este menester con ayuda del párroco quien certificaba las edades de los mozos con las partidas de bautismo, y como no, existían excepciones, de sangre, o por ser “corto de talla“.  La evolución de este procedimiento y su legislación ha sido estudiado con estos documentos del Archivo Municipal de Griñón y el de Torrelodones por su Archivera Municipal Antonia Criado.

Y estos mozos, Martín Ortigosa, Andrés Ruiz, Francisco Pascual, José Mayoral,… Han viajado por España y más de un siglo después han vuelto a Hornos, han estado en tierras catalanas y os contamos cómo han dad con sus papeles en la web. Según nos cuenta su anterior propietario, en los años 50, dada la situación del país:

… para la fabricación de cartón a partir de papel usado se tenía que importar papelote (papel viejo) para convertirlo en pasta. Este papelote se tenía que pagar en divisas y el Estado no tuvo mejor idea que recuperar todos estos archivos para convertirlos en pasta para cartón.

Un importante trapero de Barcelona, Ángel Allende, con autorización del Gobierno fue por todos los lugares comprando estos archivos que luego suministraba a las fábricas. Este señor era culto y le sabía mal destrozar toda esta Historia, pero no tuvo elección, si no lo hacia él, lo hacia otro. Llegó a confeccionar un catálogo de papel sellado que todavía es de referencia para los coleccionistas.

El Archivo de Hornos ya está aojo avizor para localizar sus papeles por el mundo🌍. 


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s